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  • En Colombia, según cifras oficiales, 123.000 personas viven con VIH. Sin embargo, la cifra real podría ascender a más de 200.000 (1).
  • A 40 años del anuncio del primer caso de VIH en el mundo, todavía existen aspectos por mejorar en los modelos de atención para el manejo del VIH.
  • Más de 250 personas, entre expertos y personal de diferentes actores del Sistema de Salud, desarrollaron un Consenso Nacional que revela cuáles son los principales obstáculos y oportunidades de atención del VIH en Colombia.

Bogotá, 1 de diciembre 2021- El mundo se une cada primero de diciembre para conmemorar el Día Mundial del VIH/SIDA y dar su voz de apoyo a quienes se ven afectados por este virus, que debilita las células del sistema inmune y (2) altera la capacidad del cuerpo para luchar contra infecciones y enfermedades (3). Este año también se conmemoran 40 años desde que el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos notificó al mundo los primeros casos oficiales (4), lo que la convierte en una oportunidad para evaluar el modelo de atención del VIH en Colombia y las oportunidades de mejora para los próximos años.

Aunque estas cuatro décadas han significado progresos en el acceso a terapias antirretrovirales (TAR), que ayudan a controlar el daño inmunológico, reducen notablemente la transmisión del virus y la mortalidad (5), la pandemia del VIH aún está lejos de terminar. Según datos de 2020, más de 123.000 personas tienen un diagnóstico positivo en Colombia (6), aunque se calcula que solo el 60% de quienes viven con VIH lo saben, lo que retrasa el inicio de TAR (1). Además, miles contraen el virus año tras año; de hecho, el número de casos nuevos aumentó en Colombia en 2020 un 23.6%, con 9700 reportados (7).

VIHSIBLE: Un consenso nacional sobre el VIH en Colombia

Para hacer frente a los retos que aún persisten en la contención del VIH en Colombia, un equipo de más de 250 personas, incluidos expertos en la materia, realizó una radiografía integral de la atención a esta condición y construir un consenso de estrategias de intervención que propone un nuevo modelo de gestión del riesgo en salud.

Processum, una compañía de investigación aplicada, con apoyo financiero de GSK, construyó el documento de Consenso de la mano de las principales EPS e IPS del país, gremios, universidades, académicos y expertos. Con su experiencia y conocimiento, y desde sus perspectivas, todos los actores ayudaron a desarrollar una investigación de impacto que explica la situación del VIH de manera integral, revela los principales obstáculos del modelo actual de atención y brinda una hoja de ruta para mejorar la calidad de la atención y los resultados en salud de las personas que viven con el virus.

¿Cuáles fueron las principales conclusiones?

Un modelo de atención con ventanas de oportunidad

La atención a quienes viven con VIH se ofrece de acuerdo con sus necesidades, a través de programas de pacientes e IPS especializadas (8). A pesar de sus valiosos aportes a miles de personas en las últimas décadas, este modelo sigue presentando oportunidades de mejora en aspectos como el seguimiento de resultados de salud, la retención de pacientes en el programa (generando problemas de adherencia), la articulación con servicios hospitalarios o paliativos, en caso de urgencias, entre otros. (9).

De hecho, este modelo no ha tenido los resultados esperados en la detección temprana y el cuidado de las personas con VIH. Si bien la cobertura de TAR (94%) está cerca de la segunda meta de 95 de ONUSIDA, casi el 15% de quienes ya accedieron a la terapia no logran supresión viral (CV menor a 1000 copias/ml), lo que significa una brecha del 10% para la tercera meta de 95 (1). Además, aproximadamente el 40% de las personas que viven con VIH en Colombia no han sido diagnosticadas (1).

Por otro lado, el modelo también tiene algunas fallas en términos de desigualdad en el acceso, pues se observan menores resultados en régimen subsidiado en los indicadores de carga viral suprimida y detección temprana, y dificultades en la atención y el seguimiento en salud para quienes viven lejos de centros poblados. En parte, esto se debe a algunos incentivos negativos; por ejemplo, los aseguradores reciben la redistribución de recursos por atención de VIH si su resultado está por encima del resultado del país, aun cuando no cumplen las metas establecidas e incluso estén muy alejados de estas.

Para atacar estas oportunidades de mejora, dos de las principales recomendaciones del consenso fueron la actualización de la Guía de Práctica Clínica, que ya se realizó exitosamente en 2021, y el cambio del modelo de atención por uno enfocado en el riesgo y la integralidad. Es allí, en este segundo punto, donde debemos centrar nuestros esfuerzos en busca de una mejor calidad de atención en salud.

La atención de riesgo: un enfoque hacia adelante

El modelo de atención a personas que viven con VIH-Sida debe construirse a partir de la premisa de que el diagnóstico, el acceso a la terapia y la indetectabilidad no son las únicas variables para evaluar la situación de las personas que viven con la condición: una buena calidad de vida debe estar en el centro de la atención en salud. Para lograrlo, estas son las principales recomendaciones del Consenso:

  • Fortalecer la calidad de la atención: generar, actualizar y promover conocimiento que permita mejorar las prácticas clínicas y condiciones de atención de la enfermedad (9).
  • Reforzar la gestión de riesgo individual en salud: promover buenas prácticas para el cumplimiento del Plan 95 – 95 – 95 – 95 (9).
  • Facilitar una red integrada de atención: el actual modelo ofrece servicios prestados por entidades en salud especializadas ubicadas mayoritariamente en centros urbanos, generando limitaciones de articulación y acceso para quienes viven en zonas alejadas (9).
  • Un giro en el abordaje del diagnóstico y tratamiento: fomentar el uso de pruebas rápidas, mejorar las capacidades de los profesionales de la salud, y garantizar acceso y adherencia a TAR.

De la gestión de la enfermedad a la atención integral en salud

Una atención integral en salud requiere nuevos indicadores a partir de buenas prácticas, que permitan a las entidades valorar integralmente la calidad y desempeño de la prestación de servicios a los pacientes con VIH. La generación de estándares de calidad debe tener en cuenta la retención de pacientes en las TAR (Terapias Antirretrovirales), limitar las demoras y retrasos en los cambios de régimen, incentivar la identificación y gestión de riesgos psicosociales como alcoholismo, drogadicción o la ausencia de red de apoyo, entre otras.

Además, es clave fortalecer la gestión de salud pública y del riesgo colectivo a través de la articulación entre los Planes Territoriales de Salud y el Plan Nacional de Respuesta ante el VIH. Por ello, se deben revisar las estrategias de desconcentración de la prestación de servicios para población de municipios lejanos a los centros urbanos. “GSK ha acompañado por décadas a las personas con VIH en Colombia para que tengan calidad de vida y puedan acceder a las terapias más avanzadas. Aún hay algunos retos en términos de acceso y del modelo de atención, y por ello sumamos nuestra voz para que todos los que lo necesitan puedan tener un diagnóstico temprano, sean indetectables e intransmisibles y fomenten la no reproducción del virus para contribuir a su eliminación” aseguró Natalia García, Directora Médica de GSK Colombia.

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Prensa Redex

Redexpertos es una organización que tiene como objetivo congregar a profesionales relacionados con las áreas de las comunicaciones y la responsabilidad social empresarial, para promover la gestión del conocimiento y de esta manera aportar a la Sostenibilidad del planeta.

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